Unas pocas palabras, sombrías, decadentes, renaciendo en los
ojos sangrientos,
muerden la verdad. La verdad, expulsada al paraíso perverso de las mentiras.
Escrutan el ovalado paisaje y dejan retorcidas las
frescas canciones.
Se persevera con el fuego para que ardan tenues telas,
apenas visibles de mi encierro.
¿Implorar? No merece la pena. El camino ya esta hecho del frío que humedece mis
huesos.
Y el risco..lejano...me enmudece
ALAS DE MOSQUITO
El hombre que se hizo suave
Lento
Esponjoso
Ha muerto en la frisa curva
Torpe
Angosta
Su mente ya no llora
Camina en alas de mosquito
Avivando al viento
FALSA DAMA
Cruje mi hambrienta vena en el calor espigoso de la aguja
maldita
La que contiene mi gota serena
Revienta en el bunker de mi voluntad
Transformándola en delgada sinfonía
Miles de murallas de acero no frenarían mi suicida deseo
Aceite que reduce en mis venas la efímera realidad
Verla sin tocarla
Música enterrada en mi ataúd
Asfaltando el olvido
Amanezco en las ruinas de lluvia
Mojado con la heroína más injusta
Gotas que ya no me asustan
La antipoesía me rezaSoy sus escombrosMe regala su áspera sobriedadMe inyecto su morfina
Evitando los ariscos latigazos a JesúsExtraviado en su perverso encuentroHallo nuestro desencuentro
No arrancaré la flor escondida entre las sombrasNuncaPero entiendo tu dedo apuntando sobre mi mejilla
renegando de mi
MIS ANTIVERSOS
Me siento un esqueleto vacío. Con miedo a sincerarme
con la noche eterna. En su silencio.
Solo espero un simple beso escondido en su jardín. Bajo la luna serena.
Crecientes mis lágrimas cruzando mi anegado despecho. En su imagen ahogada.
Es la Resurrección del imperativo de mi muerte.
Y se difumina entre salinas y savia.
En tu cabeza, escuálida y triste sirena, fluye el universo estéreo que en mi
mente explota. Una dulce siembra. Se aparean millones de crisálidas. Al clarear
el hambre. Rompen la fatigada noche. Abren sus broches, liberando oscuridad.
Escupen letras apócrifas incinerando las lenguas. Solo se percibe el olor de
mis ideas quemadas. Hay fuego en mi ADN.
Aquellas hojas secábanse en una imagen, penetrando su forma.
Tiemblan de celos solo rozarlas.
Las grutas, destruyéndose en su profundidad.
Visiono la virgen ignominia visitándome.
Vestida
Las túnicas rojas tapando la visión
En tus ojos de incrustado mundo.
Hará mi confesión
Libre de hombres sordos, discernir el mar que aguarde mis cenizas.
Existe una parada en el milagroso bosque sin habitar.
En un cascabel germina su ruido. Anticipa el paisaje amoldado a mis ojos
verdes. Moqueta de bellos gritos
Estoy tan arrostrado en este invierno que no cesa, que se
hacen mis llagas resina, sobre su duro frío, respirando los
cristales suspendidos en su aire, encharcando mis pulmones de frases que no
existen
Me vacío, destruyéndome en mi refugio, tan alejado, tan
apagado, como las cenizas que abrasaron el único sol sin rostro
El miedo se esconde en la curva de los huesos. Nacido en una estrella errante de mi sueño. No lo toco. Me devora en su
tríptica imagen
Es belleza lo que veo
Tanto dolor el que siento
Se aceleran las imágenes en mi cabeza. Eclosionan sobre mi espejo
Y se vuelcan en la idea que no me huye y me acorrala. Es un antes para ser un
después.
Una voz en su cercanía canta. Me arrulla. Canción de poesía solitaria. Es óxido
que me amarga. Desplazándose por mi yugular. Atormentando mi sed:
“Mañana es un soplo que no dejará nada atrás
Apenas un rastrojo ardiendo en tus
ojos
Un capricho asomado en el donde
Un calor que se vuelve frío
espejismo
Sólo allí espera la mujer vestida
de gasa
Negro sobre negro. Neblina que
escarcha en sed
Se esfuma en vuelo de un ave
que no fue cigüeña
En una bacanal sin regreso
Sin nada”
En esa nada que todo lo veo
Y todos los peces se hacen hombres, antes de morir, surcando
el mañana
Buscando la mentira, tropezando en la tormenta
Pero yo quiero morir estando desnudo don dumas
Versión: 9 Noviembre 2018
Sueños del Ser Desnudo
Estoy tan arrostrado en este invierno que no cesa
que se hacen mis llagas resina
sobre su duro frío
respirando los cristales suspendidos en su aire
encharcando mis pulmones con frases que no existen
Me vacío
destruyéndome en mi refugio
tan alejado, tan apagado,
como cenizas que abrasan el único sol sin rostro
El miedo se esconde en la curva de los huesos
Nacido en una estrella errante de mi sueño
No lo toco
Me devora en su tríptica imagen
Es belleza lo que veo
¡Tanto dolor el que siento!
Se aceleran las imágenes en mi cabeza
Eclosionan sobre mi espejo
Y se vuelcan en la idea que no me huye y me acorrala
Es un antes para ser un después
Una voz en su cercanía canta. Me arrulla
Será el viento
Es la espuma
Sintiendo latir el arco iris
Donde existen todas las noches
rindiéndose al ensueño gris
Pero me hago frágil
sobre la pátina del sentir
De mi alma andrógina
escuchándote
rodeada en tus brazos rotos
Crujiendo tanto como yo
Agasájame envuelto en los delirios que no descansan
Corretean parsimoniosos sobre el cántico de mi
paladar
Reyectando luz
En todas las estancias construidas de dolor
En un satén áspero
Imaginados en cristal
Regresemos al mundo abandonando un cielo ya olvidado
Nos recibirán los benditos agravios
Resueñan inalcanzables, en lo más alto, como
criaturas involutas
Diviso tu descanso
Allí, donde solo te encuentro si no te busco
Soy el vino envenenado que se derrama en tu mortal recorrido. Que
no duerme, solo desaparecido en la plenitud de las recónditas tinieblas. Aturdido.
Hoy tengo hambre de lobo herido. Ansíando estar fuera de
este mundo.
Allí dejaste verte. Eras tú en mi mirada. El perfume entre
flores que nunca veré.
Siento enfermo aquel día donde el mar lo cubría todo. Y el
cielo se tocaba con tus manos blancas.
El arrecife en tus ojos negros. Mi
clarividencia en aquel paisaje se cegó en el barro de tus juegos.
Perdido me suicido con la tinta más negra con la que escribo
mi derrota. Ahora lo sé. Aún así me extiendo sobre ella. Es caramelo que engaña
a mi paladar. Deseo hacer nido sobre el libro que me habla. Sus palabras me
estrangulan. Llevo conmigo secretos
asfixiándome con su peso desbocado. Secretos que se ocultan hasta de mi
propio yo. De mis propios dedos.
A veces, solo siento gente a mi alrededor. Sin alma. El pozo más profundo. Persianas que se cierran silenciosas, ofuscadas de luz.
Pernoctan en la orilla de una cascada de ruido. El lugar hueco donde perdonan. Pero
no me ven. Apenas me sienten.
Y te busco, palpando entre visiones, vértigo y alucinaciones.
¡Demuéstrame que no eres espejismo! ¡Prométeme que el frío que me envuelve es
porque estoy vivo! ¿O es tan solo castigo? ¿Es un sueño el dolor o será drama
si despierto? Se que debo morir. Todos los ecos me señalan. Escucho tañer las
campanas. Y tus manos, frías las siento.
Se enciende una brecha en mis labios. Es mi sonrisa. El
único sentimiento libre que se esconde en la cueva. Se muestra al atardecer.
Parpadeo de tus futuras intenciones.
¿Qué me quedará si me arrostras la voz? El grito que hace girar
tu cabeza. Ruido transformado en mensaje. Si, el vino envenenado, oscuro en su
presencia. Con sabor de enamorado. Aflorando en un para siempre. Soy veneno en mi
propia oscuridad. Tus ropajes blancos me dicen que soy tu maldad.
Y solo veo en ti el regreso de mi dama más deseada. El
tiempo entra en nuestras cabezas como un gusano en la manzana. Distrayendo
nuestra virginidad con cantos de soledad. Lo observo silente. Tembloroso por no
saber como me afectarán sus pasos. Es el fuego que abre tu casa. Ardo sobre el
y apenas sin rozarme. Fuego que quema cualquier recuerdo. Todos los
sueños por ser gota del oasis.
Atrápame sobre un beso liso. No me busques más. No te arrastres sin mí. Sobre
el perenne estilo del bosque que muere.
He encontrado en el día de hoy mi
vocación. MI espíritu. Eres tú. Poesía.
Pienso en Poesía. Escribo en
Poesía.
Y los pasos que doy son pasos que
dejarán perpetua la huella de la vida.
Perfecta reencarnación
Donde ya no espero. No desespero.
Mientras escucho al mundo gritar.
Lo observo como un teatro. Como
vida que se expira. Anillo de mi vida.
Pues he visto a mi hijo morir. Y
verlo partir cruje el alma.
He llorado y secado mis lágrimas
con vendas de olor a flor desconocida.
Sin hallarse en el Edén.
Será mirarme para no verme. Apenas
podrás creerme. Y sigo y seguiré eternamente
para ti. En color serpiente.
Bebo en la oscuridad de la noche la
ansiada luz que ilumina la burbuja que de mi sale.
Si no voy a poder ser paloma dejarme
ser esqueleto. Me rompo siendo tan sencillo que tengo que endurecerme en
egoísmo.
Que hermoso es pensar en colores y
que sombrío no pensar nada mas que en el color negro de la muerte. Paisaje que
me envuelve en eterno paisaje. Y vuelve a envolverme así, sin final.
Pero sé que cuando escucho esa voz
interior que me golpea las sienes es la del propio Dios.
Cúbreme en tu infinidad con la
deidad que deje de hacerme hombre.
Cruje hoy el temblor. Escucho el
eco de unos huesos huecos escondidos en mi tumba.
Ellos me hablan: la vida es el
sigilo del alma.
Muerte en calma.
La miseria se refleja en el sombrío
espejo. Mi miseria de lamparones azules carcomiendo el cristal.
Distorsionando cruelmente mi propia
locura. Locura que ya no flota. Locura que me agota. Hoy vuelvo a ser el hombre
de las mil distancias.
He perdido tanto tiempo sólo para
buscarte a ti.
Rezo siendo verso inmerso en la
oscuridad de la oscura locura. Riéndome en la habitación de la tortuosa
nada. Nadie me evita
Busco el tormento para estar a solas
con mi lucidez. Me espanto si no la encuentro dentro. Espectro que me envuelve
en su atmósfera cuando lo tiento. Tan impalpable como el miedo.....
Soy yo y eres tu. En tormento
compartido. Mirando el horizonte sin Norte. Eres tú y soy el Yo.
Espero ser sólo una canción.
Perenne sinfonía de sonidos estridentes flotando en una alcoba. Amaneciendo en
un calor que no es fuego de Sol. Que no abandona el frío de Luna.
Hoy escuece pensar. La bruma se
hace perenne. Te encuentras ausente. Sólo palpo sueños y traición.
¡Mi espíritu agonizando en versos!
Abandono aquellos espacios de
tormentas en llanura y cordilleras. Abandono el paraje sobre el que acamparon
mis sueños. Ya sólo busco los sentimientos. De nuevo en la esfera.
Como Platón en su cueva en busca de
Luz. Como Dios en su nave buscando al Hombre: soy su oscuro milagro.
Me ha vencido el hombre, el blanco
sonido de la materia. Soy espíritu. Acaso soy esa voz que no destruye.
Se extingue el dulce ocaso soñado
Marchita celeste en todas las poesías
La pena se marcha con el sigilo de una flor muriendo
Sin dudar entre el doloroso fuego y la tierra fría
Eligen los pasos declinar hacia el comienzo
Como nube retrocediendo a su tormenta
Es un recorrido que no descansa
Es un rostro desprendiendo rayos, retorciéndose
Persiste en el silencioso Todo un principio inesperado
Cruzándose en el semillero con el momento más incierto
Que brama y se difumina en mancha que no se extiende
Sólo ella lo sabe
Sólo ella la ve
Abandonada en una fuente sin agua: Eloisa
Tiembla exhausta buscando el desalado mar
Cubierto en manto de angustia
De balbuceos en la orilla
Tu respiración destruyendo calma
¡Vuelves a ser carne olvidando ser alma!
Marchita celeste en todos sus sabores