2 Mayo 2019
Ya no cubro con su cielo ninguno de
mis aturdidos mundos
Las torrenciales cascadas de mi
espíritu
Me llevaste lejos de las torpes
miradas, pero son torpes mis manos que no
alcanzan el destierro. No lo tocan, aun siendo lugar maldito
Hoy me he despertado en poesía
extraña, adulando al paisaje, encorvado en mi refugio
Mi nave a la deriva, alejándose de
los escombros del Sol. Desde la luz hasta las tinieblas
Me entierro con mis súcubos en la
alistemia de la negra flor, despojándome de mi camisa negra, arrojada sin
pudor a los arbustos de mi ahora odiado Baudalaire
Y con él, ardo. Y sin él me embriagaré
con las dichosas copas del placer. Amaré la petulancia. Escucharé al señor del amor
en el reino de mis días
Voy abriendo las páginas del único
día en el que yo respiro. Me alivia no ver allí tu dorado reflejo
Sé que me buscarás amigo oscuro, nuevamente,
entre tus odas y mis bocetos
Quizás me encuentres, agarrado a
mis tormentas, en mi diáfano desierto, pero alejado
de tus malditas penumbras
Adiós amigo
don dumas

























